Mistika Lingerie

En el año cero de la era cristiana hombres y mujeres usaban túnicas, pero las mujeres se ponían una banda para erguir los senos.
En el Siglo 16, Catalina de Medicis impuso el uso del corset y fue el modisto francés Paul Poiret quien bregó, en 1901, por eliminarlo en pos de la liberación femenina.
Históricamente, el corpiño se usó por primera vez en Febrero de 1912 en Nueva York. Otto, un operario alemán que trabajaba en una fábrica de ropa interior, se enamoró de una cantante de ópera que por la presión del corset no podía cantar bien. El hombre le diseñó un sujetador o corpiño pero no lo patentó.
Aprovechando de ese olvido, el francés Philippe de Brassiere se adueñó de la idea y registró el suyo diseñado con cintas y puntillas. Su éxito fue tan contundente que el corpiño pasó a ser llamado brassier.
La llegada del corpiño a comienzos del siglo XX supuso la división del torturante corset en dos piezas: la trusa o bombacha y el corpiño mismo.
Las damas no usaban calzones ( como se llamaron originariamente) antes de 1800 pues capas y capas de enaguas proveían calor y pudor.
Los primeros calzones que se conocieron y de los cuales hay registros escritos fueron dos piernas tipo pantalón separadas hasta debajo de la rodilla unidas por un lazo a la cintura.
Según los historiadores en el siglo XVIII en Francia una joven se cayó y la ausencia de ropa interior hizo que expusiera sus partes íntimas ante la gente por lo que varias mujeres iniciaron una campaña para el uso de unos calzones largos.
Los calzones cerrados con las piernas unidas se comenzaron a conocer en el siglo 19.
Así como las polleras comenzaron a acortarse lo mismo ocurre con los calzones y a partir de 1920 se le dice adiós a toda la ropa interior victoriana.
Continúan encogiéndose con el transcurso de los años.